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Tenía una cara completamente normal. Tan normal que pasaba completamente desapercibido. Sus amigos siempre le decían que no se preocupara, que nunca tendría problema para encontrar a una persona que le hiciera sentir especial, amado. Lo cierto es que ni ellos mismos podían creer ni una palabra de lo que estaba saliendo entre un espasmo y otro de sus cuerdas vocales de uno y de otro. Dentro de sí sabían que el chico padecería de esta aparente carencia durante el resto de su vida.

A veces, cuando ya había perdido toda la esperanza, aparecía una desconocida que le diría cosas al oído en medio de la noche. Entre sus brazos encontraría el gozo momentáneo de aquello que sólo le estaba permitido a los otros. Horas más tarde se quedaba a solas con su soledad, en el espacio infinito de la oscuridad siempre presente en su interior.

Una noche decidió que ya había tenido suficiente. Pensó que si el fin de su vida era el de pasar inadvertido entonces debía hacerlo a lo grande, sin miedo a mirar atrás. Debía dejar de ser visto en su totalidad, para de algún modo tornar su debilidad en su fortaleza y servirse de ella.

Existe una leyenda en Cracovia que si miras al reflejo de la luna llena en la superficie del río Vístula durante siete minutos sin pestañear tu cuerpo se fundirá con el reflejo proyectado por la luna. Nuestro protagonista dedicó muchas noches de luna llena a intentar lograr su objetivo, pero algo siempre impedía lograrlo. Al principio se le hacía imposible mantener los ojos abiertos. Otras veces, cuando llevaba largo tiempo de contemplación, una nube se cruzaba ante la señora de la noche y tenía que volver a empezar. En otras noches, simplemente alguien pasaba y le importunaba…hasta que por fín pasó lo que tenía que pasar y de la manera más imprevista.

Era la noche de un gran partido de fútbol y el chico se encontraba en pleno experimento cuando dos pandillas de clubes enemigos se encontraron a unos metros de él. La violencia entre ambos empezó a crecer y se intercambiaron los golpes entre unos y otros. Él continuó inmóvil con sus ojos abiertos sobre el reflejo de una luna enorme y bella en su cruel y apacible contorno. Uno de los grupos empezó a imponerse al resto, hasta el punto de que sólo quedaba uno de aquellos de rayas en pié,y viendo que estaba en clara minoría salió corriendo en dirección a nuestro protagonista, que se encontraba en plena oscuridad al lado del río. Cuando los fans del otro club llegaron lo confundieron con el hooligan y empezaron a golpearle hasta matarlo. Cuando hubieron terminado de golpearlo, lo tiraron al río, con su cara ensangrentada fundiéndose con el reflejo de la luna que se sumergía en la negra y turbia agua del río.

Cuentan que desde aquella noche, cuando la luna se presenta plena de luz y poder sobre las aguas del río Vístula aparece en la orilla de Podgorze una sombra que se para en su orilla a contemplar el reflejo del astro en el líquido espejo. Dicen también que siete minutos más tarde la sombra se desvanece atraída por la imagen en el río.

Una y otra vez, huyendo de sí misma y fundiéndose con la guardiana de la noche.

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