Lo he escuchado una decena de veces desde que llegué a Cracovia este mes. Note usted que hay un silencio que abarca los puntos suspensivos que quiera adjuntar como puente entre las palabras aspecto y ahora. No me quejo, ni tengo ninguna intención de hacerlo. La cuestión es que aunque uno pueda sentirse (y se siente) halagado en cierto modo por tan particular fórmula de cortesía, ello esconde al mismo tiempo que antes no poseía tal calidad.

Y sin embargo, muy poca gente tiene el valor de lanzarte misivas como la siguiente:

¡Qué mala cara tienes, coño!

Esta última no es una opción muy común porque te expones a una respuesta agresiva o cuando menos a una situación tensa. Decir la verdad es un arte que, ya lo decía Wilde, más vale que hagas reir a la otra persona o te llevarás un buen palo.

Antes de este verano escuché esta última frase bastante a menudo, muy a pesar de las personas que me las dedicaron. Normalmente sólo los buenos amigos se aventuran a tamaña hazaña. Bueno, y los niños también. Una vez un alumno en Ciudad Real me lanzó esta carga militar en forma de frase:

Pablo, parece que estás muerto. Un zombie, vamos.

En fín, a lo que quiero llegar con todo esto es que si en verdad tanta gente se vió moralmente obligada a decirme estas cosas muy a pesar de las ataduras sociales y de cortesía que todo ello conlleva…es que en realidad me encontraba muy mal.

Me alegro de tener mejor pinta. No está mal.

Lo que ocurre es que ahora hay bocas que se abren en caras cuyas palabras se veían reflejadas únicamente en los ojos. La gente miraba y te decía cosas. Temían por uno, expresaban tristeza e incluso compasión.  Si no les gustaba mi pelo largo, mis músculos atados tan fijamente a mis huesos que con dificultad eran visibles incluso bajo una lupa microscópica…ellos no podían decirlo. No sabían. No querían.

La verdad es más fácil tras la tormenta, cuando toda la ruina ha pasado y se empiezan a recoger los escombros. Y yo ahora me alegro de aquellas voces amigas que vieron la tormenta en tiempo real y me intentaron ayudar antes y durante la misma.

No es fácil.

Gracias

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